domingo, 6 de marzo de 2011

#91: ¿Cómo discernir los mensajes buenos de los malos?

Sor Lucía, vidente de Fátima
Cada vez que recibes un mensaje tienes que decidir qué hacer al respecto.  El mensaje puede captar tu atención o puede ser ignorado por ti.  




Si decides tratar de comprender el mensaje suceden varias cosas en tu interior:
  1. Primero consideras la fuente del mensaje y su probable veracidad.
  2. Después haces un pronóstico del objetivo del mensaje, puede ser: informativo, entretenido, propagandístico, o evangélico.
  3. Una vez identificado lo anterior, te esfuerzas por interpretar y comprender el contenido en su contexto.
  4. Por último, decides la mejor acción a tomar: eliminarlo, archivarlo, compartirlo, o hacer algo al respecto.
La bondad y veracidad del mensaje y de su fuente determinan el grado de atención que reciben.


La reflexión de hoy está basada en un pasaje de la Biblia que narra el asesinato de Isbaal y el castigo de los homicidas. La cita es 2 Samuel 4, 1-12. Te recomiendo que hagas una oración al Espíritu Santo para pedirle su luz, antes de leer más adelante. 


Puntos de reflexión. 
1. Isbaal y Meribaal.  Saúl nombró a estos hijos en honor a Baal un dios pagano.  Considera la fuente; si el mensajero viene de un dios pagano o de sus súbditos, ¿qué veracidad puede tener?  No te dejes angustiar por este tipo de personas.  Confía en Dios y en su bondad.
2. El Señor ha permitido que hoy mi señor, el rey, se vengara de Saúl y de su descendencia.  Considera el mensaje; parece que viene de Dios pero habla de muerte y venganza, ¿qué veracidad puede tener? No te dejes engañar por este tipo de mensajes. Dios es vida, misericordia y amor. 
3. En cuanto a la cabeza de Isbaal, la recogieron y la enterraron en la tumba de Abner, en Hebrón.  Considera la acción de David; él supo aprovechar la oportunidad de hacer una obra de misericordia: enterrar a los muertos.  No te dejes desalentar por los mentirosos ni por las mentiras.  Tu sigue haciendo el bien y deja que Dios ilumine tu vida con la verdad. 


Pidamos a María Santísima, Trono de la sabiduría, que nos enseñe a poner atención a todos los buenos mensajes que Dios nos haga llegar.


Gracias por hacer esta reflexión conmigo. Te aprecio y te amo en Jesucristo. Tú eres el motivo de mi blog.


Te agradecería si dejas tus comentarios o compartes esta reflexión con alguien que tú aprecies. Dios te bendiga.

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