lunes, 28 de enero de 2013

#183: El matrimonio cristiano es agradable a Dios.

Visualiza a un hombre unido a su mujer en matrimonio religioso, viviendo unidos en creciente amor y mutua fidelidad, y en actitud de oración y pureza en la presencia de Dios.

Ahora visualiza a una mujer fiel a su marido que cuida que los dones que Dios envía se aprovechen para bien, sobre todo el don de los hijos y las hijas que ha engendrado con su marido.  Hijos e hijas nacidas como resultado de una relación sexual natural, ordenada según la castidad y abierta a la vida; nacidos para cumplir la vocación para la que Dios les ha llamado incluso desde antes de su concepción.

Vé a este hombre que pide diariamente a Dios y trabaja esforzadamente para que no falte lo necesario en el hogar, empezando por la fe, la esperanza y la caridad, así como también el pan de cada día.

Mira la familia que este hombre y esta mujer han formado con sus hijos. Vé cómo guardan el tesoro del amor que inunda su convivencia diaria y cómo fomentan la unión familiar a través de la oración en familia, para dar gracias a Dios: 
  • por los alimentos, 
  • por la vida, 
  • por las bendiciones recibidas, y que saben pedir 
  • por los que menos tienen y más sufren y más necesitan de la misericordia divina.

Todo lo contrario a esto y sus consecuencias las podemos encontrar en el capítulo 23 del libro del profeta Ezequiel.  Te invito a continuar la reflexión pidiendo al Espíritu Santo que te ilumine para que tu meditación tenga mucho fruto en tu alma.

Puntos de reflexión

1. El pecado desfigura y destruye al individuo y a la familia.

Desataré mis celos contra ti, y será tratada con furor: te arrancarán la nariz y las orejas, y lo quede de ti caerá bajo la espada. Se apoderarán de tus hijos y de tus hijas, y lo que quede de ti será devorado por el fuego. (Ez 23,25)

¿Qué haré para evitar esta condena? Pondré al cristianismo como ley en mi corazón y expulsaré al hedonismo de mi vida.


2. El adulto que adultera será juzgado por sus malos actos.

El Señor me dijo: Hijo de hombre, ¿no vas a juzgar a Oholá y Oholibá? Dales a conocer sus abominaciones, porque han sido adúlteras y hay sangre en sus manos; han cometido adulterios con sus ídolos y les han ofrecido como alimento a mis hijos, los que ellas me habían engendrado (Ez. 23,36-37)

¿Qué haré para no ser un hombre abominable? Seré fiel a Dios y recibiré como alimento verdadero a la Eucaristía y rechazaré cualquier otro remedio para mi alma que no sea Dios mismo.

3. El pecador empedernido no trasciende.

Así haré desaparecer la lascivia del país. Todas las mujeres recibirán una lección y no imitarán la mala conducta de ustedes. (Ez. 23,48)

¿Qué haré para aprender la lección? Contemplaré la pureza de la Santísima Virgen y la castidad de San José. Imitaré la armonía de la Sagrada Familia y la piedad de todos los santos.

Petición final

¡Madre Santa, Virgen pura, ayúdanos! Que todas las familias sean como la tuya, para que unidos en oración, con Dios en medio de nosotros, llenemos nuestros corazones de bondad y deseos de santidad. Por Cristo Nuestro Señor y Salvador. Amén.

viernes, 11 de enero de 2013

#182: La contrición como propósito de Año Nuevo

¿Cuál es tu propósito de Año Nuevo?  

Te comparto el mío a manera de oración:

Dios mío,
Te pido perdón de todo corazón por mis pecados.
Yo escogí hacer el mal y dejé de hacer el bien en el tiempo que me diste.
Yo pequé contra ti y me duele porque te amo.
Me eché encima con temeridad una pena temporal,
Abusando de mi libertad y de tu confianza.
Te pido que la pena caiga sólo sobre mí y no sobre las personas que amo,
Ni sobre mis descendientes.
Si tú quieres Padre eterno, dame la firmeza de intención para hacer méritos.
Y dame claridad para evitar todo lo que me lleva al pecado.
Dios mío,
Ya nunca más quiero volver a pecar,
Pero no me pongas a prueba, porque sin ti nada puedo hacer de provecho,
Más que se haga tu voluntad en mí, Señor, para bien de mi alma.
Tu Hijo Jesus sufrió y murió en la cruz para darme la vida eterna;
Has que mi vida valga esos clavos.
En su Santo Nombre te pido misericordia y paz interior.
Amén.

La contrición es dolor de los pecados y propósito de enmienda.

Esta reflexión está basada en el capítulo 21 del libro del profeta Ezequiel.  Te recomiendo que hagas una oración al Espíritu Santo para pedirle su luz antes de continuar con los puntos de reflexión.

Puntos de reflexión

1. Tu juicio inminente

Tú dirás a la tierra de Israel: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti: yo sacaré mi espada de su vaina y extirparé de ti al justo y al impío. (Ez. 21,8)

Tienes una cita con el destino y tu destino es el Sagrado Corazón de Dios. Prepárate desde hoy para esa cita. 
  •  Ponte vestido de fiesta (ver Mt. 22, 1-14)
  • Llena tu lámpara de aceite. (ver Mt. 25,1-13)
  • Perdona a tus deudores. (ver Mt. 18, 23-35)
  • Dile a Dios, enfrente de sus hijos, que Él es tu Dios, tu Padre y tu Señor. (ver Mt. 10,32)
  • En el camino a la cita, ayuda a los que veas necesitados de misericordia y puedas ayudar. (ver Lc. 10, 30-37)
 
 2. Yo pecador

¡Grita, laméntate, hijo de hombre, porque ella se alza contra mi pueblo, contra todos los príncipes de Israel, entregados a la espada junto con mi pueblo! Por eso, golpéate el pecho, porque es el momento de la prueba... –oráculo del Señor–. (Ez. 21,17-18)

¿Qué hacer para no volver a pecar con lo mismo?

Cuando llegue la prueba ten fe y comienza a orar con naturalidad. Pídele a Dios que te ayude. Pídele que pase pronto la prueba. Sin importar como vaya el combate no dejes de orar. Si puedes, has algo que te guste y te distraiga, y mejor aún, trabaja en tu apostolado. Contempla a las personas como hijos de Dios y a las cosas como creaturas; medios para cumplir la voluntad de Dios y no fin en sí mismas.

Cuando pase la prueba retírate al silencio, da gracias a Dios y descansa en su presencia, después carga tu cruz y sigue adelante.

3. Yo caminante

Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la encrucijada, allí donde se bifurcan los caminos, para consultar los presagios: sacude las flechas, consulta a los ídolos y examina el hígado de las víctimas. (Ez. 21,26)

¿Qué camino has de seguir? 

El único camino que te lleva a la plenitud de la felicidad es el camino de Jesucristo. (Ver Jn. 14,6) El mundo está lleno de señales para confundir y sacar del camino al impío, como una máquina que te traga y te exprime para obtener de ti lo que pueda.

Tú mejor vuelve al camino,
Deja lo que hayas encontrado fuera del camino,
Y vuelve al camino.

Petición final

¡Qué mejor que la siguiente oración para concluir este tema en paz y con la esperanza de triunfar en Dios!

Dulce Madre, no te alejes,
Tú vista de mí no apartes.
Ven conmigo a todas partes,
Y solo nunca me dejes.
Ya que me proteges tanto,
Como verdadera Madre,
Has que me bendiga el Padre,
El Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

¡Feliz Año!

jueves, 3 de enero de 2013

#181: Remedio a la soledad


Nunca estamos realmente solos porque somos miembros de la Iglesia. Dios vive en tu corazón. Tu ángel de la guarda te acompaña. Los santos interceden por ti, y tus antepasados siguen con interés especial tu camino por la vida temporal.

Para poner remedio a la soledad hay que salir al encuentro del prójimo y remediar su soledad, pues dando compañía a otro la recibes tú también. Si haces el bien aceptarán tu compañía.

Esta reflexión está basada en el capítulo 52 del libro del profeta Jeremías. Te recomiendo que pidas luz al Espíritu Santo antes de continuar con la reflexión.

Puntos de reflexión

1. Sé oveja de Dios.

El hizo lo que es malo a los ojos del Señor, tal como lo había hecho Joaquím. (Jer. 52,2)

Si andas como oveja extraviada pocos te seguirán. Encontrarás gente en ambientes extraños a tu parroquia, pero no andarán contigo sino extraviadas igual que tú; desconfiadas y temerosas, escondiendo su temor detrás de una fachada de popularidad, optimismo, anonimidad o prepotencia. Las ovejas en el redil, en cambio, viven serenas y satisfechas, acompañadas unas de otras y protegidas por Jesucristo, el buen pastor.

2. Sé auténtico cristiano.

Esto sucedió en Jerusalén y en Judá a causa de la ira del Señor, hasta que al fin, él los arrojó lejos de su presencia. Sedecías se rebeló contra el rey de Babilonia. (Jer. 52, 3)

Los revolucionarios son excéntricos y los excéntricos son solitarios. Ser auténtico es mejor que ser original o revolucionario, porque una persona auténtica resulta familiar para los demás y confiable, mientras que el original provoca rechazo en la primera impresión.  Si no te importa lo que piensen de ti, serás excéntrico y por definición alejado del centro, del círculo social, relativamente solitario. Tu mejor sé un auténtico cristiano y nunca estarás solo.

3. Sé coherente con tu integridad moral.

Las tropas de los caldeos persiguieron al rey, y alcanzaron a Sedecías en las estepas de Jericó, donde se desbandó todo su ejército, dejándolo solo. (Jer. 52,8)

El verdadero líder es una persona moralmente íntegra.  Las personas lo siguen por su calidad humana y no por los bienes materiales que tiene. Los rebeldes ricos y poderosos tienen seguidores mientras pueden conservar su poder, pero al verse despojados de poder se quedan solos y mueren. Cristo en cambio fue pobre y perfecto, sus seguidores se cuentan en cientos de millones y cada vez más gente lo sigue de generación en generación.

Petición final

Madre Santísima, Madre Admirable, dirige tu mirada a tus hijos esparcidos por el mundo y reúnelos en torno a tu Hijo para que reine la fe, reine la paz y reine el amor. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Rey y único Salvador. Amén.