miércoles, 28 de diciembre de 2022

#224 El orden moral en las cosas.

A San Francisco de Asís se le atribuye esta frase: “Yo necesito pocas cosas y las pocas que necesito, las necesito poco.”


Todas las cosas que te ayuden en el cumplimiento de tu vocación son buenas. Sin embargo, algunas de estas cosas son gratuitas, otras son baratas y comunes, pero también hay las que son caras y exclusivas.  Las cosas caras podrían parecer inapropiadas para que las use un santo, incluso las baratas pueden provocar esta duda.  Tenemos esta imagen ascética de santos como: San Juan Bautista, San Francisco de Asís, Santa Teresa de Calcuta y muchos otros, entonces, cómo saber qué podemos comprar? 


Los mandamientos son el criterio para decidir si puedo adquirir una cosa o no, en orden al bien de mi alma.  No es cuestión del precio de la cosa, sino de lo que tengo que hacer para poseerla.  Si la cosa me ayuda a cumplir con mi vocación y la puedo adquirir sin quebrantar los mandamientos de la ley de Dios, entonces adelante.  Pero si tengo que pecar para tenerla, entonces esa cosa no es para mí.


Esta reflexión está basada en el Salmo 119, versículos 121 al 128.  Te recomiendo hacer una oración al Espíritu Santo antes de continuar con la lectura del Salmo.


Salmo 119, 121-128


[Ain]

121 He obrado conforme al derecho y a la justicia:

no me entregues a mis opresores.

122 Otorga una garantía a mi favor,

para que no me opriman los orgullosos.

123 Mis ojos se consumen por tu salvación

y por tu promesa de justicia.

124 Trátame conforme a tu bondad,

y enséñame tus preceptos.

125 Yo soy tu servidor: instrúyeme,

y así conoceré tus prescripciones.

126 Ha llegado, Señor, el tiempo de obrar;

han quebrantado tu ley.

127 Por eso amo tus mandamientos

y los prefiero al oro más fino.

128 Por eso me guío por tus preceptos

y aborrezco todo camino engañoso.


Puntos de reflexión


  1. Generosidad en relación a las cosas.


El mejor uso de las cosas es compartirlas o regalarlas a los personas que las necesitan empezando por los miembros de la propia familia y comunidad.  Preferible distribuir que acumular, porque la acumulación puede hacer que las cosas se vuelvan inservibles con el tiempo, mientras que la distribución oportuna de algo puede ayudar al prójimo el día de hoy.


  1. Desprendimiento en relación a las cosas.


Dios puso la creación para nuestro deleite y felicidad, pero nosotros podemos hacer un acto de amor al preferirlo a Él que a las cosas, y así cumplimos el primer mandamiento de su ley. Las cosas tendrán un lugar inferior en nuestro corazón para darle a Dios siempre el primer lugar. El desprendimiento ayuda a darle un pedazo cada vez más grande de nuestro corazón a Dios. 


  1. Buen uso y cuidado de las cosas.


Agradecemos a Dios su providencia y cuidamos de las cosas que tenemos, sobre todo aquellas que nos ayudan a cumplir con nuestra misión en la vida.  Las mantenemos limpias y en buen estado, listas para servir de nuevo cuando se requieran.  Las guardamos con orden para encontrarlas pronto cuando se necesiten, y si pedimos algo prestado lo devolvemos, para que le sirva a alguien más.  Dejamos las cosas igual o mejor que como las encontramos y no desperdiciamos las cosas que Dios ha permitido que tengamos.


Petición final


María Santísima, Casa de oro, tú que recibiste los cofres de oro, incienso y mirra de parte de los magos de Oriente como ofrenda al Niño Rey recién nacido (Mt 2,11), enséñanos a dar a las cosas un valor justo y ordenado a nuestra salvación eterna.  Te lo pedimos por Jesucristo tu Hijo, Nuestro Señor y Salvador que reina por los siglos de los siglos. Amén.


Que la gracia del Señor Jesús permanezca con todos. Amén. (Apocalipsis, 22,21)


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