viernes, 11 de enero de 2013

#182: La contrición como propósito de Año Nuevo

¿Cuál es tu propósito de Año Nuevo?  

Te comparto el mío a manera de oración:

Dios mío,
Te pido perdón de todo corazón por mis pecados.
Yo escogí hacer el mal y dejé de hacer el bien en el tiempo que me diste.
Yo pequé contra ti y me duele porque te amo.
Me eché encima con temeridad una pena temporal,
Abusando de mi libertad y de tu confianza.
Te pido que la pena caiga sólo sobre mí y no sobre las personas que amo,
Ni sobre mis descendientes.
Si tú quieres Padre eterno, dame la firmeza de intención para hacer méritos.
Y dame claridad para evitar todo lo que me lleva al pecado.
Dios mío,
Ya nunca más quiero volver a pecar,
Pero no me pongas a prueba, porque sin ti nada puedo hacer de provecho,
Más que se haga tu voluntad en mí, Señor, para bien de mi alma.
Tu Hijo Jesus sufrió y murió en la cruz para darme la vida eterna;
Has que mi vida valga esos clavos.
En su Santo Nombre te pido misericordia y paz interior.
Amén.

La contrición es dolor de los pecados y propósito de enmienda.

Esta reflexión está basada en el capítulo 21 del libro del profeta Ezequiel.  Te recomiendo que hagas una oración al Espíritu Santo para pedirle su luz antes de continuar con los puntos de reflexión.

Puntos de reflexión

1. Tu juicio inminente

Tú dirás a la tierra de Israel: Así habla el Señor: Aquí estoy contra ti: yo sacaré mi espada de su vaina y extirparé de ti al justo y al impío. (Ez. 21,8)

Tienes una cita con el destino y tu destino es el Sagrado Corazón de Dios. Prepárate desde hoy para esa cita. 
  •  Ponte vestido de fiesta (ver Mt. 22, 1-14)
  • Llena tu lámpara de aceite. (ver Mt. 25,1-13)
  • Perdona a tus deudores. (ver Mt. 18, 23-35)
  • Dile a Dios, enfrente de sus hijos, que Él es tu Dios, tu Padre y tu Señor. (ver Mt. 10,32)
  • En el camino a la cita, ayuda a los que veas necesitados de misericordia y puedas ayudar. (ver Lc. 10, 30-37)
 
 2. Yo pecador

¡Grita, laméntate, hijo de hombre, porque ella se alza contra mi pueblo, contra todos los príncipes de Israel, entregados a la espada junto con mi pueblo! Por eso, golpéate el pecho, porque es el momento de la prueba... –oráculo del Señor–. (Ez. 21,17-18)

¿Qué hacer para no volver a pecar con lo mismo?

Cuando llegue la prueba ten fe y comienza a orar con naturalidad. Pídele a Dios que te ayude. Pídele que pase pronto la prueba. Sin importar como vaya el combate no dejes de orar. Si puedes, has algo que te guste y te distraiga, y mejor aún, trabaja en tu apostolado. Contempla a las personas como hijos de Dios y a las cosas como creaturas; medios para cumplir la voluntad de Dios y no fin en sí mismas.

Cuando pase la prueba retírate al silencio, da gracias a Dios y descansa en su presencia, después carga tu cruz y sigue adelante.

3. Yo caminante

Porque el rey de Babilonia se ha detenido en la encrucijada, allí donde se bifurcan los caminos, para consultar los presagios: sacude las flechas, consulta a los ídolos y examina el hígado de las víctimas. (Ez. 21,26)

¿Qué camino has de seguir? 

El único camino que te lleva a la plenitud de la felicidad es el camino de Jesucristo. (Ver Jn. 14,6) El mundo está lleno de señales para confundir y sacar del camino al impío, como una máquina que te traga y te exprime para obtener de ti lo que pueda.

Tú mejor vuelve al camino,
Deja lo que hayas encontrado fuera del camino,
Y vuelve al camino.

Petición final

¡Qué mejor que la siguiente oración para concluir este tema en paz y con la esperanza de triunfar en Dios!

Dulce Madre, no te alejes,
Tú vista de mí no apartes.
Ven conmigo a todas partes,
Y solo nunca me dejes.
Ya que me proteges tanto,
Como verdadera Madre,
Has que me bendiga el Padre,
El Hijo y el Espíritu Santo. Amén.

¡Feliz Año!

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