miércoles, 28 de octubre de 2015

#212 El Credo del Rey David

¿Conoces a Dios como el rey David lo conoció?

Lee atentamente el siguiente Salmo compuesto por el rey David.  

¿Cuántas cualidades de Dios puedes encontrar en este Salmo? Yo encontré veinte.


SALMO 86
1 Oración de David.
Inclina tu oído, Señor, respóndeme,
porque soy pobre y miserable;
2 protégeme, porque soy uno de tus fieles,
salva a tu servidor que en ti confía.
3 Tú eres mi Dios: ten piedad de mí, Señor,
porque te invoco todo el día;
4 reconforta el ánimo de tu servidor,
porque a ti, Señor, elevo mi alma.
5 Tú, Señor, eres bueno e indulgente,
rico en misericordia con aquellos que te invocan:
6 ¡atiende, Señor, a mi plegaria,
escucha la voz de mi súplica!
7 Yo te invoco en el momento de la angustia;
porque tú me respondes.
8 No hay otro dios igual a ti, Señor,
ni hay obras como las tuyas.
9 Todas las naciones que has creado
vendrán a postrarse delante de ti
y glorificarán tu Nombre, Señor.
10 porque tú eres grande, Dios mío,
y eres el único que hace maravillas.
11 Indícame tu camino, Señor,
para que yo viva según tu verdad;
orienta totalmente mi corazón
al temor de tu Nombre.
12 Te daré gracias, Dios mío, de todo corazón,
y glorificaré tu Nombre eternamente;
13 porque es grande el amor que me tienes,
y tú me libraste del fondo del Abismo.
14 Dios mío, los orgullosos se levantaron contra mí,
y una banda de forajidos atenta contra mi vida
sin preocuparse para nada de ti.
15 Pero tú, Señor, Dios compasivo y bondadoso,
lento para enojarte, rico en amor y fidelidad,
16 vuelve hacia mí tu rostro y ten piedad de mí;
fortalece a tu servidor,
salva a tu hijo de tu servidora.
17 Dame una prueba de tu bondad,
para que mis adversarios queden confundidos,
al ver que tú, Señor, eres mi ayuda y mi consuelo.


Cualidades de Dios según el Salmo 86:

  1. Dios escucha.
  2. Dios es bueno, indulgente y misericordioso.
  3. Dios responde a tus plegarias.
  4. Dios es incomparable.
  5. Dios es el creador de todas las naciones.
  6. Dios es grande.
  7. Dios es único.
  8. Dios tiene un camino para llegar a Él.
  9. Dios es la verdad.
  10. Dios tiene un santo Nombre.
  11. Dios es amor.
  12. Dios redime.
  13. Dios es compasivo y bondadoso.
  14. Dios es paciente.
  15. Dios es fiel.
  16. Dios se apiada de nosotros.
  17. Dios nos fortalece.
  18. Dios salva.
  19. Dios nos ayuda.
  20. Dios nos consuela.


¿Qué otras cualidades puedes tú derivar del Salmo 86?

Puedes escribirlas en la sección de comentarios si así lo deseas.

Oración final

Te saludamos hoy Madre Santísima, Madre de Dios; ¡eres bienaventura y grandemente bendecida, de tener por Hijo a nuestro maravilloso Dios! Te rogamos que imprimas algunas cualidades de tu Hijo en lo más íntimo de nuestro ser, para que seamos cristianos de corazón y no sólo de registro. Orienta nuestro corazón hacia los bienes eternos y nuestra mente hacia la sabiduría que viene del temor de Dios. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor y Salvador. Amén.

martes, 27 de octubre de 2015

#211 Insomnio productivo

En la noche medito en mis pecados.
En la obscuridad contemplo con más claridad mis faltas.
En el silencio escucho mejor a la voz de mi conciencia.
Hago un calculo de mis talentos desperdiciados.
Cinco.

Viene la tentación de abrazar al hombre viejo.
Comienzo a rezar misterios.
Pasa la tentación.
Me gustaría ya quedarme dormido.
No lo consigo.

Ahora entro en diálogo con Dios.
Siento dolor de mis pecados.
Siento gratitud por sus dones.
Siento alivio inmediato.
Duermo.

Esta reflexión está basada en el Salmo 77.   Recordamos aquí el milagro de la separación de las aguas del mar Rojo que permitió la huída definitiva de los judíos que salieron de Egipto.

SALMO 77

1 Del maestro de coro. Al estilo de Iedutún. De Asaf. Salmo.
2 Invocaré a Dios con toda mi voz,
gritaré a Dios, y él me escuchará.
3 Busco al Señor en el momento de mi angustia;
de noche, tiendo mi mano sin descanso,
y mi alma rechaza todo consuelo.
4 Yo me acuerdo de Dios, y me lamento;
medito, y mi espíritu desfallece:
5 tú no me dejas conciliar el sueño,
estoy turbado, y no puedo hablar.
6 Pienso en los tiempos antiguos,
me acuerdo de los días pasados;
7 reflexiono de noche en mi interior,
medito, y mi espíritu se pregunta:
8 ¿Puede el Señor rechazar para siempre?
¿Ya no volverá a mostrarse favorable?
9 ¿Se habrá agotado para siempre su amor,
y habrá caducado eternamente su promesa?
10 ¿Se habrá olvidado Dios de su clemencia
o, en su enojo, habrá contenido su compasión?
11 Entonces dije –¡y este es mi dolor!–:
«¡Cómo ha cambiado la derecha del Altísimo!».
12 Yo recuerdo las proezas del Señor,
sí, recuerdo sus prodigios de otro tiempo;
13 evoco todas sus acciones,
medito en todas sus hazañas.
14 Oh Dios, tus caminos son santos.
¿Hay otro dios grande como nuestro Dios?
15 Tú eres el Dios que hace maravillas,
y revelaste tu poder entre las naciones.
16 Con tu brazo redimiste a tu pueblo,
a los hijos de Jacob y de José.
17 Cuando te vieron las aguas, oh Dios,
cuando te vieron las aguas, temblaron,
¡se agitaron hasta los abismos del mar!
18 Las nubes derramaron aguaceros,
retumbaron los densos nubarrones
y zigzaguearon tus rayos.
19 El trueno resonó en la bóveda del cielo,
tus relámpagos iluminaron el mundo,
tembló y se tambaleó la tierra.
20 Te abriste un camino entre las aguas,
un sendero entre las aguas caudalosas,
y no quedó ningún rastro de tus huellas.
21 Tú guiaste a tu pueblo como a un rebaño,
por medio de Moisés y de Aarón.

Puntos de reflexión

1. Dios siempre está disponible para mí.

El es mi primer recurso ante mi necesidad.  Lo complicado Él lo hace sencillo. Lo imposible ordinario. Lo que algunos llaman casualidad, yo le llamo providencia.

2. Dios siempre me guía.

Dios me muestra su voluntad y me da el tiempo y los talentos para cumplir con mi misión.  Veo la mano de Dios en mi vida. Sus designios son buenos.

3. Dios retira todos mis obstáculos.

El dolor y el sufrimiento están presentes pero no son debilitantes, no me imposibilitan, sino que me permiten empatizar con mi Redentor.  Los gigantes caen a mi diestra y siniestra y la voluntad de Dios prospera.

Petición final

Te rogamos María Santísima, Madre del verdadero Dios por quien se vive, que nos arrulles, que nos cobijes, que nos acompañes mientras dormimos, para que renovados podamos amanecer mejor dispuestos a vivir para tu Hijo y con Él. Te lo pedimos por Jesucristo Nuestro Señor y Salvador. Amén.

lunes, 5 de octubre de 2015

#210 El Salmo de todos los viernes

La liturgia recuerda el Salmo 51 todos los viernes.  Este Salmo es atribuido al rey David después de que pecó gravemente y el profeta Natán le hizo ver sus pecados.

Al rezarlo pedimos perdón por nuestros pecados y a cambio ofrecemos trabajar en la Evangelización.

Podemos resumir el Salmo en tres enunciados, como sigue:

  1. Perdóname Señor por mis pecados.
  2. Permíteme Señor seguir viviendo.
  3. Te ofrezco a cambio trabajar en la Evangelización.


A continuación incluyo el Salmo 51 completo, también conocido como el Miserere.

SALMO 51
1 Del maestro de coro. Salmo de David.
2 Cuando el profeta Natán lo visitó, después que aquel se había unido a Betsabé.
3 ¡Ten piedad de mí, oh Dios, por tu bondad,
por tu gran compasión, borra mis faltas!
4 ¡Lávame totalmente de mi culpa
y purifícame de mi pecado!
5 Porque yo reconozco mis faltas
y mi pecado está siempre ante mí.
6 Contra ti, contra ti solo pequé
e hice lo que es malo a tus ojos.
Por eso, será justa tu sentencia
y tu juicio será irreprochable;
7 yo soy culpable desde que nací;
pecador me concibió mi madre.
8 Tú amas la sinceridad del corazón
y me enseñas la sabiduría en mi interior.
9 Purifícame con el hisopo y quedaré limpio;
lávame, y quedaré más blanco que la nieve.
10 Anúnciame el gozo y la alegría:
que se alegren los huesos quebrantados.
11 Aparta tu vista de mis pecados
y borra todas mis culpas.
12 Crea en mí, Dios mío, un corazón puro,
y renueva la firmeza de mi espíritu.
13 No me arrojes lejos de tu presencia
ni retires de mí tu santo espíritu.
14 Devuélveme la alegría de tu salvación,
que tu espíritu generoso me sostenga:
15 yo enseñaré tu camino a los impíos
y los pecadores volverán a ti.
16 ¡Líbrame de la muerte, Dios, salvador mío,
y mi lengua anunciará tu justicia!
17 Abre mis labios, Señor,
y mi boca proclamará tu alabanza.
18 Los sacrificios no te satisfacen;
si ofrezco un holocausto, no lo aceptas:
19 mi sacrificio es un espíritu contrito,
tú no desprecias el corazón contrito y humillado.
20 Trata bien a Sión por tu bondad;
reconstruye los muros de Jerusalén,
21 Entonces aceptarás los sacrificios rituales
–las oblaciones y los holocaustos–
y se ofrecerán novillos en tu altar.

Puntos de reflexión

1. Mira lo bueno que es Dios conmigo!

  • Me purifica.
  • Me enseña la sabiduría.
  • Me recrea y me renueva.
  • Me salva y me sostiene.
  • Pone en mi boca palabras buenas.


2. Nadie más puede hacer por mí lo que Dios hace.

  • Las limpias no purifican el alma.
  • Los estudios no me hacen sabio.
  • La ropa nueva no me hace nuevo.
  • El dinero no me da la inmortalidad ni la felicidad.
  • El vino no pone palabras de vida en mi lengua.


3. A Dios ofrezco mi vida

  • Me consagro a ti Señor.
  • Mi vida tiene sentido gracias a Ti.
  • Llena mi corazón y mi mente.
  • Quiero vivir inmerso en tu perfume.
  • Y habitar en tu casa por siempre.


Petición final

Madre Santísima, Virgen del Perpetuo Socorro, en esta hora de conversión, renueva mi propósito y dirígeme en la dirección correcta por el camino de Jesucristo, a fin de que tomado de tu mano nunca me separe de Él.  Te lo pido por tu Hijo Jesucristo nuestro Señor y Salvador. Amén.

Y que la gracia del Señor Jesús permanezca con todos. Amén.(Apocalipsis, 22:21)