lunes, 12 de agosto de 2013

#193: Dios pudo por ti.

Lee las siguientes cinco frases despacio:

Dios pudo crear a otro y te creó a ti…
Dios pudo dar vida a otro y te la dio a ti…
Dios pudo morir por otro y murió por ti…
Dios pudo elegir a otro y te eligió a ti…
Dios puede amar a otro y te ama a ti…

Vuélvelas a leer.
Léelas una tercera vez.
¿Qué respuesta nace en tu corazón?

La siguiente reflexión está basada en el capítulo 2  del libro del profeta Amos.  Te recomiendo pedir ahora conmigo luz al Espíritu Santo antes de continuar. “¡Ven Espíritu Santo!”

Puntos de reflexión

1. Pudo ser otro y fuiste tú.

¡Y pensar que yo destruí ante ellos al amorreo, cuya altura era igual a la de los cedros y que era fuerte como las encinas: arranqué su fruto por arriba y sus raíces por debajo! (Amos 2,9)

Hay muchos mejores que tu, pero Dios te eligió, para que los hombres no duden en reconocer su mano y darle gloria al ver tus obras. Ciertamente vienen de Dios.

2. Dios te dio un hogar.

Y a ustedes, los hice subir del país de Egipto y los conduje cuarenta años por el desierto, para que tomaran en posesión el país del amorreo. (Amos 2,10)

Una pregunta: en la casa donde vives, la casa que Dios te dio, ¿a Dios se le recibe como Padre o como extraño? 

Ordena tu casa y manténla ordenada.  Despeja un rincón para rezar en silencio.

3. Dios te suscita.

Yo suscité profetas entre sus hijos y nazireos entre sus jóvenes; ¿no es así, israelitas? –oráculo del Señor–. (Amos, 2,11)

Amos transmite las palabras que aprende de Dios y por eso sus palabras son fuente de vida. Hacemos caso omiso de sus palabras bajo nuestro propio riesgo. Riesgo de muerte.

Tú también ve y habla las palabras que avancen al prójimo en el conocimiento del Padre. Calla lo demás.

Petición final


Madre Santísima, Virgen prudentísima, enséñame lo que tengo que decir y lo que tengo que callar, cuando tu Padre me visite y tus hijos me soliciten. Te lo pido por tu Hijo Jesucristo, Nuestro Señor y Salvador. Amén.